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¿Puedo estar seguro de algo?


Sócrates, filósofo griego considerado uno de los más grandes exponentes de la filosofía tanto occidental. Nació en el año 470 antes de Cristo y murió en el 399 antes de Cristo. Fue hijo de un escultor y de una comadrona.

En aquellos tiempos existía un lugar llamado “El oráculo de Delfos” era un famoso lugar sagrado donde acudían los griegos para preguntar a los dioses las cuestiones que más les inquietaban. Un amigo de Sócrates, Querofonte, había acudido a Delfos para preguntar quién era el hombre más sabio de Grecia. La respuesta fue que era Sócrates. Sócrates se sorprendió, ya que nunca había pretendido saber más que otros. Entonces decidió comprobar la veracidad de las palabras del dios.

Comenzó a interrogar a las personas que socialmente tenían una cierta autoridad en alguna materia. A los militares les preguntó sobre la valentía, a los jueces sobre la justicia, etc. Descubrió que todos ellos, supuestos expertos, no sabían de valentía o de justicia y se contradecían. Parece pues que la reflexión de Sócrates fue la siguiente: los que pretendían saber no sabían y él que, no lo pretendía, era señalado como el más sabio. Esto nos lleva a pensar que Sócrates a partir de la ignorancia extrae una certeza. Una certeza difícil de reprobar. Sócrates sabía algo con mayor certeza que los presuntos expertos. Él sabía que él no era un experto.

Pero justamente eso, saber que él no era experto en asuntos de carácter social, de relaciones humanas, de política ciudadana es lo que lo convertía en un sabio. Pero él no se veía a sí mismo como un sabio. Sócrates no sólo sabe que no sabe nada sino que nadie sabe nada, es decir que no hay sabios, expertos o técnicos en ninguna materia. A Sócrates probablemente este descubrimiento le costó la vida. Los gobiernos autoritarios necesitan certezas para gobernar con facilidad; no están dispuestos a admitir que existen distintos puntos de vista sobre la sociedad, o que la justicia y la valentía pueden ser entendidas de diversas maneras sin alcanzar un consenso ni una certeza absoluta sobre cualquier materia.


En realidad la frase dice:

Este hombre, por una parte, cree que sabe algo,

mientras que no sabe [nada].

Por otra parte, yo, que igualmente no sé [nada], tampoco creo [saber algo].

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